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Perú: En épocas de coronavirus, pague sin sencillo

María Moreno Sánchez analiza por qué la adopción de pagos digitales en detrimento del de dinero en efectivo debe constituir una medida adicional para reducir la transmisión de enfermedades, en tiempos de la pandemia COVID-19.
Soles. Foto: Amelia Wells, Flickr 2009.

Al día de hoy, algunos países como el Perú han adoptado medidas de excepción para prevenir la transmisión del COVID-19 en su territorio. Según el Ministerio de Salud, existen 145 casos confirmados y más de 3.000 pruebas que están pendientes de confirmación.

Entre las principales medidas, el Gobierno peruano ha establecido el aislamiento social para disminuir el riesgo de contacto físico y, por ende, el contagio y expansión del coronavirus en el país. Debido a la cuarentena, el Gobierno ha incentivado el teletrabajo o trabajo remoto, promoviendo el uso de las nuevas tecnologías, para que así continúe la actividad económica del país en la medida de lo posible. De igual manera, se han tomado medidas que buscan inyectar liquidez, aplazar los pagos de créditos y otras obligaciones, y apoyar a las mipymes para poder asumir los costos de tratamiento para el personal contagiado por el virus. Además, se ha aplazado el cumplimiento de las obligaciones tributarias mensuales y anuales.

Asimismo, el Ejecutivo autorizó excepcionalmente un bono de 380 soles para aquellos hogares en condición de pobreza o pobreza extrema. En este sentido, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), a través del Programa Nacional de Apoyo Directo a los más Pobres, Juntos, será el organismo del Estado responsable de efectuar estos desembolsos.

"La adopción de pagos digitales en detrimento del de dinero en efectivo debe constituir una medida adicional para reducir la transmisión de enfermedades".

Quisiéramos llamar la atención respecto a cómo efectuará el Gobierno en estos días las transferencias monetarias, pues, para mantener el espíritu de las medidas de aislamiento social aprobadas, sería contradictorio y, ciertamente, riesgoso, que dichos pagos sean efectuados en oficinas bancarias, donde se puede aglomerar público, facilitando una transmisión del virus y, además, favoreciendo el acceso al dinero en efectivo, que en sí mismo podría propiciar un contagio.

Ciertamente, este es un momento determinante, en el cual cada medida gubernamental debe propiciar la reducción del contacto. Por ello, consideramos que, sin perjuicio de los beneficios generales de los pagos digitales ―es decir, la transparencia, el ahorro de costos, la trazabilidad, etcétera, en épocas de pandemia, como fue el caso del brote de ébola en Sierra Leona―, la adopción de pagos digitales en detrimento del de dinero en efectivo debe constituir una medida adicional para reducir la transmisión de enfermedades.

En el Perú, de momento, no ha sido expresamente dictada ninguna medida al respecto, como sí lo ha sido en otros países, como China, Corea del Sur, Kenia e India, cuyos bancos centrales han emitido órdenes y acciones para reducir el uso de billetes y monedas y han pedido que se incentive el uso y aceptación de pagos digitales para reducir el contacto de las personas con el coronavirus.

La tecnología ya no es un problema

A la fecha, existen varias soluciones de pago digital que pueden ser usadas, como las ya conocidas tarjetas que posibilitan los pagos sin contacto, en cualquier POS. Asimismo, disponemos de aplicaciones bancarias, o de monederos móviles asociados a cuentas bancarias, como Lukita, Yape, Tunki, entre otros. Ni qué decir de la gran oportunidad que existe para usar y masificar el uso del dinero electrónico administrado dentro de las billeteras móviles en BIM, que, además, permitirían la posibilidad de realizar pagos usando Códigos de Respuesta Rápida (QR).

"La gran oportunidad que existe para usar y masificar el uso del dinero electrónico administrado dentro de las billeteras móviles en BIM que, además, permitirían la posibilidad de realizar pagos usando Códigos de Respuesta Rápida (QR)".

En las ciudades, el ecosistema de pagos digitales haría viable un desembolso viable, pues existe infraestructura básica y financiera, y una demanda deseosa de acceder a un incentivo virtual o material, para resolver sus problemas, y, cuando acabe la cuarentena, le permita, si lo necesita o lo prefiere, recurrir al efectivo.

El dinero está sucio y contaminado

Respecto a la suciedad del dinero en efectivo y el potencial riesgo de contagio que implica su uso, varios estudios concluyen que los virus y las bacterias pueden vivir en ellos por varios días, sobre todo en los billetes. No en vano, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado recientemente usar los pagos digitales y, en menor medida, el dinero en efectivo, para evitar la transmisión del coronavirus.

En 2002, Scientific America comunicó que la Fuerza Aérea de Estados Unidos encontró bacterias patógenas que causaban neumonía en billetes de baja denominación y que colonias de estas vivían años en dichos billetes. En 2014, otro estudio reveló que el virus de la gripe puede vivir en el dinero hasta por dos semanas. Igual pasa con Escherichia coli, Salmonella y otras bacterias, además del virus COVID-19. En 2017, se reconfirmó que los virus y bacterias viven en monedas y en billetes. El caso de los billetes es serio, pues los materiales de los que están hechos favorecen el crecimiento de colonias de estos patógenos.

Experiencias globales para reducir el uso del efectivo

Si bien es cierto no hay estudio que evidencie la supervivencia del COVID-19 en los billetes, por lo reciente del brote. Atendiendo a la suciedad del dinero y a los indicios existentes, así como a las indicaciones de la OMS, el 15 de febrero el Banco Central de China publicó un anuncio disponiendo que los bancos garanticen la circulación segura del dinero en efectivo. Para dicho efecto, los bancos chinos tuvieron que recolectar y destruir el dinero en efectivo que estuvo cercano a las zonas de brote, sobre todo en hospitales y redes de transporte público. Asimismo, se tuvieron que recolectar y esterilizar billetes y monedas usando ozono, luz ultravioleta y hornos para matar la gran cantidad de bacterias que habitaban en los billetes, y así cortar transmisiones del virus mediante el dinero en efectivo.

"Resulta necesario que las políticas públicas de restricción de contagio sean coherentes con las medidas generales de transferencias monetarias, y, en dicho sentido, utilicen a los pagos digitales para el desembolso de los subsidios asignados".

En esta línea, este 16 de marzo el Banco Central de Kenia, uno de los países más innovadores en lo que concierne a los pagos digitales, anunció que como parte de las medidas de emergencia para combatir el COVID-19, las transferencias gubernamentales se facilitarían a través del uso de dinero móvil en lugar del efectivo. Para incentivar el uso del dinero móvil, el banco central ha establecido que no habrá cargos por transacciones de baja cuantía y ha dispuesto que se eliminen las comisiones por transferencias.

El 17 de marzo, el Banco Central de la India, Reserve Bank of India, ha dispuesto una circular sobre el COVID-19 para el manejo operativo y medidas de continuidad del negocio, estableciendo que se incentive a los ciudadanos al uso de los servicios financieros digitales. En ese sentido, la industria local de ese país ha publicado un anuncio enfatizando que el uso de dinero digital previene el contacto social y permite mantenerse sano y seguro.

Llamado a la acción

Resulta de suma importancia que el Gobierno y el sector privado incentiven activamente el uso de los pagos digitales en este momento de pandemia, pues no debemos desconocer que los billetes podrían representar un medio de transmisión del coronavirus. Sobre todo porque vivimos en una economía basada en el efectivo: según Asbanc, casi el 99 % de los pagos minoristas se efectúan a través de este medio.

En este escenario, resulta necesario que las políticas públicas de restricción de contagio sean coherentes con las medidas generales de transferencias monetarias, y, en dicho sentido, utilicen a los pagos digitales para el desembolso de los subsidios asignados, bajo un esquema multimodal, usando cuenta bancarias o de dinero electrónico, que puedan ser interoperables entre sí, y que faciliten al usuario acceder a sus fondos, para pagar sus alimentos, servicios y demás obligaciones, según sus necesidades, sin tener que acudir a una agencia bancaria a retirar billetes o monedas que pudieran estar contaminadas, durante la cuarentena.

Pasada la emergencia o durante ella, quienes prefieran acceder a la misma también podrían realizarlo, pero sin olvidar el lavado de manos inmediato.

Ciertamente, para que esta medida funcione, no sólo hace falta el compromiso del Gobierno, sino también el compromiso del sistema financiero para satisfacer las demandas no sólo del MIDIS, sino de aquel cliente inusual, aquel que está en situación de vulnerabilidad y pobreza. Una medida como esta sin lugar a dudas dejaría aprendizajes valiosos, para el Perú y el mundo.

Una respuesta humanitaria en época de pandemia, pensada en evitar el contagio del ciudadano, engloba muchos retos, y esperamos que los ajustes finales del cómo se desembolsará la ayuda, evite el riesgo de contagio y permita una mayor inclusión financiera y social, en tiempos de pandemia. Sin lugar a dudas, existe un reto grande para el Gobierno y para el sector financiero que podría participar de esta coalición, pero bien valdría la pena el esfuerzo.

Definitivamente, es este y no otro el momento de usar los medios digitales para detener la transmisión del COVID-19 y el de otras enfermedades que podrían estar viviendo en nuestros billetes y monedas. Así que ya lo sabe: en época de pandemia, mejor pague sin sencillo y, si lo hace, lávese las manos inmediatamente.

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